jueves, 24 de noviembre de 2016
Capítulo 6. Sydney, despedida a lo grande
Y como si el día de la marmota ( o dejavú, que suena más guay) se tratara, otra vez 12 horas de bus nocturno, otra vez muuuuchos rascacielos, parques, playas llenas de surfers, edificios retro... Pero no, no tan cool como Melbourne. Cierto es que el edificio de la opera y el puente, impresionan mucho ( como construcciones, lo más en Australia). Pero el excesivo tamaño ( todo muy alejado otra vez), la cierta decadencia que da ver gente borracha en la calle a todas horas, mezclada con el excesivo pijerio de la zona de negocios, la plaga de cucas ( en todas partes, en especial en el segundo hostel, donde me desperté con 2 cucas en la cama... grrrr), la invasión de la cercana Navidad y quizás mis ganas de pisar ya la tierra media, se han mezclado para que Sydney, haya sido una ciudad que no he disfrutado tanto. Por suerte, otra excursión a las afueras ( blue mountains), en la que me volví de nuevo Rubén de la jungla ( un treking de 4 horas, que pese a lo turístico, me resultó muy chulo), mi segunda experiencia hockeistica-laboral, con sus cervecitas del tercer tiempo y su black money, y un último hostel ( el tercero de Sydney, macuto arriba, macuto abajo todo el día) que fue el mejor de los 11 que llevo hasta ahora ( menuda guía voy a hacer), me han dejado un más que buen sabor de boca de la capital aussie, país que ha sido mi casa las últimas 6 semanas, y que ha visto como 7000 kms después, más de 20 pueblos/ciudades visitados, más de 15 Parques Nacionales pateados, muuchas playas vistas y andadas, 154 canguros cruzados( canguro arriba, canguro abajo) , un león marino intentado tocar, muchos momentos divertidos vividos, muuuuuuuuchas horas de " centrifugado mental", algún avance en mi rústico inglés (aunque no muchos), también algún momento de difícil soledad, un ceda el paso a un koala, y 135 visitas a supermercados varios; salgo vivo de él, con muchas cosas nuevas vistas, más cosas si cabe aprendidas sobre mi mismo y con cierta morriña por los míos, aunque con la reconfortante sensación de tenerlos muy cerca.
Próxima parada, Christchurch ( si los de la aduana me dejan... ;) )
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario